Llueve. Llueve como si el mar se quisiera mudar. Parece que el viento nos quiere arrancar de raíz sin dejar rastro.
Son muchas horas, el cielo grita, el viento asusta, ruge, se queja y destroza. Los letreros son arrancados como hojas de papel.
Algunos duermen, pero yo no puedo dormir. Escucho la radio y las personas llaman llorando porque necesitan ayuda. Cada uno narra su desesperación.
Las zonas que nunca se habían inundado ahora están bajo agua. El agua se ha apoderado de todo.
El agua… y pensar que vivimos enmarados. Y ahora, ¿qué haremos con tanto mar?

Wow! Simplemente sin palabras también.
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